La educación en casa no es para todos

Hay muchos entusiastas de la educación en casa y sin escuela que invitan a todas las familias a participar debido a los beneficios que ellos han experimentado en sus vivencias. Y esto es cierto, realmente este estilo de vida trae consigo muchos beneficios puesto que refuerza lazos familiares, ayuda a criar hijos sanos en todos los sentidos, los padres también aprendemos mucho, entre otros que serán propios de cada familia. Sin embargo, aun con todas estas bondades, debo decir que la educación en casa y sin escuela no es para todos.

Y que conste que no digo esto por los obstáculos, que los hay y muchos, como el no poder tramitar un pasaporte si nuestros hijos tienen entre 7 y 10 años, puesto que no hay documento que avale su identidad y que podamos conseguir legalmente para ese rango de edad. O que decidan estudiar algún arte o deporte de manera profesional y no tengan acceso a becas por no estar en una escuela oficial. O muchos otros como la oposición familiar, el sentirse los “raros”, una ocasional visita del DIF, entre varios más que se pueden llegar a presentar cuando educamos en casa.

Sin embargo, todos estos obstáculos son salvables de una manera u otra, no son problema. En realidad las razones por las que no todas las familias pueden educar en casa son mucho más simples, pero poderosas y deben tenerse en cuenta:

  1. Porque no hay un acuerdo. Esto es básico, para educar en casa se debe tener un acuerdo en la pareja y también con los hijos, porque es una tarea en equipo, si la otra parte del equipo no está de acuerdo las cosas no van a funcionar bien desde el principio. La mayor parte de las familias que reescolarizan es porque la presión entre la pareja detonó conflictos mayores y deciden, por la paz familiar, volver a escolarizar.
  2. Porque tienen expectativas erróneas. Esta es otra causa muy común. Hay un halo de misterio y exotismo en educar en casa, porque muchos videos de charlas TED muestran a jóvenes exitosos hablando de cómo fueron educados en casa, jóvenes que son grandes artistas o empresarios o que luchan por causas sociales, y con esto en mente, muchas familias se lanzan a educar en casa pensando que sus hijos serán los próximos Marie Curie, Albert Einstein, Malala o Isaac Hernández, pero se decepcionan cuando sus hijos prefieren jugar a estudiar, se niegan a interesarse en una disciplina específica o no son tan constantes en sus gustos, o su aprendizaje es mucho más lento de lo que sus padres creían. No hay nada peor que iniciar la educación en casa con altas expectativas, porque la decepción surgirá pronto. Es mucho mejor ser realistas: por más geniales que sean nuestros hijos no necesariamente serán figuras reconocidas mundialmente. Educar en casa no convierte automáticamente a nuestros hijos en genios, artistas o grandes deportistas, eso pueden serlo aun yendo a la escuela. Así que a ser realistas y a plantearse metas y objetivos alcanzables si desean realmente iniciarse en la educación en casa.
  3. Por seguir una moda. Esto es más común de lo que se piensa. Si han pensado en educar en casa, porque sus amigos lo hacen y han leído que es tendencia hoy en día, y han visto youtubers y otros influencers hablar maravillas de la educación en casa y eso los hace querer subirse al tren del homeschooling para vivir de “vacaciones” y aprender al mismo tiempo. Lo siento, no va a funcionar. Esto no es una moda, ni una tendencia, ni siquiera es algo nuevo, la educación en casa existe desde tiempos remotos, de hecho esta es la forma antigua de hacerlo. Y aquí no hay atajos, ni recetas, ni gurús, ni pueden reclamarle a nadie si no les funciona.
  4. Porque no hay compromiso real. Durante el tiempo que llevo educando en casa se me han acercado muchas familias y me dicen, yo creo que intentaré esto del homeschooling unos seis meses y si veo que no va regreso a escolarizar. ¿Les digo algo? No va a funcionar jamás porque los primeros meses siempre son de ajuste, cuando más retos y problemas se presentan porque toda la familia está entrando en una dinámica nueva. Obviamente esto será desgastante y hará pensar a la familia que no funciona y volverán a escolarizar.
  5. Porque no hay las condiciones necesarias para hacerlo. Esto es algo muy duro, pero real. Para educar en casa se requieren condiciones: tiempo, esfuerzo, dedicación, disciplina y una entrada estable de dinero. Si no las tienes puedes conseguirlas, pero debes estar seguro de que deseas todo el trabajo y el tiempo que te llevará obtenerlas. Algo es seguro, jamás tendremos condiciones óptimas para iniciar, pero si debemos ser capaces de ver qué es lo prioritario para nosotros. ¿Podemos estar tranquilos y educar en casa mientras lanzamos nuestro emprendimiento para tener el tiempo de dedicarnos a nuestros hijos? ¿O preferimos iniciar el emprendimiento mientras ellos están escolarizados y una vez que ya tengamos una cierta estabilidad iniciamos la educación en casa? ¿Podemos como pareja dividirnos las horas en la oficina para cuidar a nuestros hijos a partes iguales? ¿Uno de los dos está dispuesto a renunciar a su trabajo para quedarse en casa con los hijos? ¿Está toda la familia dispuesta a trabajar en su relación, comunicación y educación conjunta? Y así más preguntas que cada familia debe plantearse de acuerdo a su situación.

Si te identificaste en alguna de estas razones, o si al leer los obstáculos mencionados líneas arriba tu decisión se tambaleó, te invito a que lo pienses muy bien. Esta forma de vida es realmente maravillosa, pero no es la panacea, no funciona para todos, está llena de incertidumbre y de sueños cumplidos a partes iguales. Mi consejo es que te lo tomes con calma, lo consultes con la almohada y si sigues creyendo que esto es para ti y tu familia, adelante, bienvenidos a la aventura.